Mi hijo no quiere que le corten las uñas: qué puede estar pasando
Cortarse las uñas, el pelo o cepillarse los dientes puede ser muy intenso para algunos niños. Te explicamos por qué y qué puedes probar en casa con calma.
Equipo de Integrando y Aprendiendo · · 3 min de lectura
Es sábado por la tarde. Sacas el cortauñas y tu hijo sale corriendo, se esconde o rompe a llorar. Lo intentas con paciencia, con juegos, con promesas… y sigue siendo una batalla. Si te suena, quiero decirte algo desde ya: no estás haciendo nada mal, y tu hijo tampoco.
Para algunos niños, cortarse las uñas, el pelo o cepillarse los dientes es una experiencia sensorial muy intensa. Entender por qué puede ayudarte a acompañarlo con más calma.
¿Por qué algunos niños viven estas rutinas con tanta intensidad?
Nuestro cuerpo recibe todo el tiempo información a través de los sentidos: el tacto, el movimiento, los sonidos, los sabores, los olores. El cerebro la organiza para que podamos responder a lo que pasa a nuestro alrededor. Cada niño procesa esa información a su manera.
Hay niños para quienes ciertas sensaciones son mucho más fuertes de lo que suelen ser para otros:
- El clic del cortauñas cerca del dedo.
- La sensación de las tijeras cerca de la oreja o del cuello.
- Las cerdas del cepillo de dientes o el sabor de la pasta.
- Las etiquetas o las costuras de la ropa.
Para ese niño, no se trata de capricho ni de "hacerse el difícil". Es una forma de comunicar que algo le resulta demasiado intenso.
Qué puedes probar en casa
Estas ideas son generales y pueden acompañar a muchos niños. Si nada de esto ayuda o la situación te desborda, consulta con un profesional.
- Elige un momento tranquilo. Evita hacerlo con apuro o cuando tu hijo está cansado o con hambre.
- Anticipa lo que va a pasar. Muéstrale el cortauñas, dile qué vas a hacer y déjalo tocarlo. Un cuento o un dibujo con los pasos puede ayudar.
- Dale un rol. Que elija el lugar, la canción o qué dedo va primero. Sentir que tiene control baja la tensión.
- Prueba con presión firme antes. A muchos niños les ayuda un abrazo fuerte o un masaje firme en manos y brazos antes de empezar.
- Cambia la herramienta. Una lima de cartón puede resultar más tolerable que el cortauñas; una tijera pequeña de punta redonda, más que la máquina de cortar cabello.
- Hazlo de a poquito. Un dedo hoy, otro mañana. No hace falta terminar todo en una sola vez.
- Reconoce el esfuerzo. "Sé que te cuesta y lo estás intentando" vale más que cualquier premio.
Lo que conviene evitar
- Sujetar al niño a la fuerza: puede aumentar el malestar y la resistencia en las próximas veces.
- Compararlo con hermanos o primos.
- Culparte: la familia es parte clave del proceso, no la causa de lo que le pasa.
¿Cuándo consultar?
Puede ser un buen momento para conversar con un terapeuta ocupacional si:
- Estas situaciones se repiten en muchas rutinas (ropa, baño, comida, peluquería) y te están costando mucho en casa.
- Tu hijo vive con mucha intensidad ciertas texturas, ruidos o movimientos, o busca movimiento y contacto constantemente.
- Sientes que las rutinas diarias se han vuelto una fuente de mucho estrés para toda la familia.
En una evaluación de terapia ocupacional observamos cómo tu hijo percibe y responde a las sensaciones, y te damos estrategias concretas y personalizadas para el día a día.
Con cariño y paciencia
Cada niño tiene su ritmo y sus propias formas de sentir el mundo. Acompañarlo con respeto, sin prisa y sin culpas, es un buen punto de partida. Si quieres conversar sobre lo que ves en tu hijo, estamos en San Borja y Miraflores y con gusto te orientamos.
Este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional.
